martes, 12 de junio de 2007

EL VIA CRUCIS DE NUESTROS PRODUCTORES DE GIRASOL

"Las esperanzas de los agricultores venezolanos con el cultivo del girasol parecen haber durado muy poco. Lamentablemente los planes del gobierno respecto al rubro no se ven por ningún lado. Los pocos avances logrados han sido primordialmente por iniciativa del sector privado, por acuerdos alcanzados entre productores y agroindustriales. Es impostergable que el gobierno nacional defina una política integral para las oleaginosas y en particular para el rubro girasol.
Después de estar desaparecido el girasol de los campos venezolanos por más de una década y media, el pasado ciclo de norte verano 2005-06 se arrancó temerosamente la siembra con unas 3.000 has. El precio pagado por la cosecha fue de 1.000 Bs/kg. Este comprendía los 800 Bs/kg acordados como precio base entre productores y agroindustriales, más un bono de 200 Bs/kg ofrecido por estos últimos como un incentivo a la promoción del cultivo. Los agricultores respondieron el siguiente ciclo 2006-07 sembrando más de 14.000 has y las proyecciones para el 2006-07 superarían las 50.000 has. Estas expectativas están derrumbándose ante la dificultad de seguirse materializando el bono porque la agroindustria aceitera presenta problemas con la colocación un subproducto: la harina del girasol.
Mientras que el aceite representa un 38% de la semilla de girasol, la harina constituye un 42%, se entiende entonces que es fundamental comercializar exitosamente este subproducto para garantizar la viabilidad integral del circuito. El destino natural de esta harina oleoproteica son las industrias nacionales de Alimentos Balanceados para Animales (ABA) pero estas reclaman que solo pueden adquirirlas al precio alternativo de importación o que tienen suficientes inventarios con harinas importadas. Razonablemente, las ABA argumentan que el gobierno nacional mantiene un rígido control de precio sobre el producto final, huevos, pollo, carne de cerdo, etc. por lo que no están en la posibilidad de pagar más por la materia prima nacional que lo que pagan por la importada. Lo cierto es que la harina de girasol nacional se esta quedando sin colocar afectando negativamente al circuito como un todo.

El mismo Vía Crucis del girasol nacional lo está pasando otro rubro oleaginoso el también incipiente cultivo de la soya. En la soya, la harina representa un 76% del grano, por lo que la colocación de este subproducto también es fundamental para este circuito.

Es imperativo entonces que el gobierno promueva un incentivo para la colocación de las harinas oleoproteicas de origen nacional. Compete al gobierno nacional actuar de una vez por todas y definir una política integral de oleaginosas que posibilite la soberanía agroalimentaria pero con producción nacional y no con importaciones. En la actualidad, el consumo per cápita de grasas y aceites en Venezuela se ubica en más de 20 kg/persona/año, esto es unas 565.000 toneladas anuales. Lo producido con materia prima nacional (palma aceitera y maíz) apenas alcanza un 18%, es decir, el 82% proviene del exterior. Para colmo, estas importaciones se realizan con enormes preferencias arancelarias, lo que se traduce que sea más barato importar la materia prima, que producirla en nuestros campos. En consecuencia, cultivos oleaginosos como el girasol y la soya no prosperan en tierras venezolanas, porque sencillamente es más barato traerlo de afuera.

Producir actualmente en campos venezolanos a precios alternativos de importación es prácticamente imposible en la gran mayoría de los rubros, es como exigirle a un agricultor que venda su maíz a 340 Bs/kg a puerta de finca. En lo externo grandes subsidios, mejores condiciones agro climáticas, mayor desarrollo tecnológico y en lo interno graves problemas estructurales y sobre todo, falta de políticas integrales, colocan a la soberanía agroalimentaria venezolana frente a graves problemas.

Los productores venezolanos están concientes que deben aumentar la productividad y bajar los costos pero también están amarrados de manos y pies. No pueden hacer inversiones mayores para mejoras estructurales como obras de drenaje, nivelación a láser, riego, transporte, etc. porque el acceso a financiamiento a plazos mayores de tres años esta restringido para la gran mayoría. No cuentan con herramientas modernas como la Biotecnología porque la tienen expresamente prohibida, muy a pesar de que proliferan las importaciones de materia prima y alimentos de países donde sí la utilizan ampliamente. Y definitivamente, cuando logran sensibilizar a sector industrial para incentivar la producción nacional, estas iniciativas no pueden mantenerse en el tiempo por falta de una política integral del gobierno hacia el sector.

Esperemos que esta vez el gobierno actúe pronto y no se siga repitiendo la misma novela en los campos venezolanos, donde enamoran a los agricultores con grandes proyectos, los preñan de esperanzas y después que paren buenas cosechas, los abandonan a su suerte.

Ref. Ramón E. Bolotín - Acarigua, 05/06/07

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Análisis de suelos agrícolas en Venezuela
Gregorio Meleán
gmelean@consultant.com
http://gmelean.5gbfree.com/suelos.html
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